''el mar borra por la noche. la marea esconde. es como si no hubiera pasado nunca nadie. es como si no hubiéramos existido nunca. si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. ya no es tierra, todavía no es mar. no es vida falsa, no es vida verdadera. es tiempo. tiempo que pasa. y basta''.
A. Baricco

domingo, noviembre 15

IV

Estudiaba y se tocaba, inevitablemente, la cara, siempre. El ojo, la nariz, la frente, rascaba, apretaba, el pelo, el cuello, las sienes, raspaba. Sus dedos conocían todas sus pecas, si algún día se quedaba ciega sabría reconocerse, no podría confundirse. Hasta que hurgó de más en su mejilla y descubrió su incipiente muela del juicio y mucha baba y sangre.

ruego

sábado, noviembre 14

geometría sólida

des-doblarnos
hasta desaparecer,
pero juntos.
que al cruzarnos entre nuestros brazos
nos des-envolvamos
hacia lo otro,
sin nombre.
hacia el sólido espacio temporal
que nos rodea
y que la piel se haga tela para esconder-nos del tiempo

miércoles, noviembre 11

III

Olvidate de mí para siempre, suprimime de tu vida, levantate mañana y empezá de nuevo, sin mí. Como si nunca hubiéramos sido. Hoy me desdibujo sin vuelta atrás de todo lo que sos. No quiero hablar de un nosotros que perdimos cuando te lloré y te grité tan fuerte que se me cortó la piel, cuando vi que sentía placer al ver la sangre que manaba de lo que algún día parimos. Un placer casi extásico cuando me fui dando un portazo y te dejé con toda tu estupidez en el alfeizar de tus labios. La edad nunca me importó, mi temeridad siempre estuvo un paso adelante. Las fichas que me jugué y vos triturabas con enorme y atroz silencio, hicieron que yo soltara la guillotina y apretara la flecha que se dirige a la izquierda en el teclado. Lograste que escupiera ácido que terminó por consumir tu huella dactilar de mi cuello. Pero aún creo que mereces conocer toda esta putrefacción. Si alguna vez lo dudaste, sí, definitivamente te amé, pero ahora sé que era un amor enfermo que condimentamos con engaños y simulacros. Ya no quiero ver tu risa burlona y tu desinterés pintado en la cara. Olvidate, nunca fui tuya...

Santiago, esta es la nota que se encontró junto al cuerpo, o al menos una parte, transcribí lo que pude, vos viste la sangre que había ahí, todavía siento el olor. No sé si todo esto sirva a tu historia. Igual sigo pensando que sos un morboso.
Un beso, Clara.

lunes, noviembre 9

II

Cuando ella se dio cuenta, el cuchillo, la ira y la lujuria ya estaban sobre su cuello y la línea fue cuestión de un instante. Su conciencia, palabras y respiración se estamparon en el mosaico, salpicando muerte.

domingo, octubre 25

I

El caballo enloqueció y caí a este pasto casual y ridículo de pradera de cuadro. Y me quedé acá, tendida, mirando. El calor y siempre la misma cuestión, hasta el fin de los días, buscando, llevando. Una rebelión, un día de estos, pero tengo que pensarlo bien, porque así nomás no. ¿Será que el peso que llevan es como de algodón de azúcar? no me explico y siempre en línea. Me odian ahora, pero bueno, soy yo y hago lo que quiero y si quiero me quedó acá en medio, toda la tarde, eso. Bah, otra vez. y ahora ¿cómo hago? Será cuestión de rodear esto. Yo todo el tiempo lo repito: se viene cosas importantes y éso es la exterminación, como ya ha pasado. Yo les digo, o hacemos la nuestra o dejamos de arriesgarnos. Yo así no salgo más. Un día de éstos no vuelvo. Juro que rodeo ésto como ahora y me voy por ahí. Ahí viene una. Sí, no podés pasar, ya no hay rastro ¿eh? ¿y si te aplasto? Si me ven puedo hacerme la desentendida, la que justo se desperezó y te tiró el brazo encima o el meñique ¿cuántas veces ha pasado? Un día de estos me levanto contrariada y vengo. Es tu día de suerte, mirá.
- ¿qué hacés acá tirada, Gertrudis?
Y como un estúpido la pisó.

sábado, octubre 24

ἔπος


τοσούτος χρόνον ὡς πεπαυται λέγων τλεῖον ἐσφάλκε
τοὺς χλωρούς φυλλοὺς ἂνεμος ἒπαυον
καὶ ῾ο γλυκύς ὓετος αὐτής
εὐτύχησε καὶ συν ἐκεινου τελειοῦ καιροῦ βουλέματι


(cayó por tanto tiempo que dejó de contar
el viento acariciaba sus hojas verde claro
y la lluvia su tierra
fue feliz incluso con la decisión de ese último instante)

esto lo escribí por una foto muy genial, sobre una planta que se arrojó desde un balcón, y aquí

realidad



soy mas grande ahora, sin duda mucho más grande y justo tengo anteojos.